Rincón bajo la ventana
Luis desplazó el sofá veinte centímetros y ganó un ángulo soleado. Con cortina ligera y lámpara pinza, equilibró brillos. La mesa, apenas noventa por cincuenta, sostuvo portátil y cuaderno. Al atardecer, todo se guarda en una caja textil, quedando sala despejada y acogedora.